Presencia
Una web con tu nombre. Hasta cinco páginas, se ve bien en el móvil, tiene formulario de contacto y las páginas legales que un sitio público necesita. Dos rondas de cambios. El dominio queda a tu nombre, no al mío.
Proyectos
No hay una lista de nombres ajenos. Hay tipos de trabajo, con lo que entra en cada uno. El precio está en Servicios.
Una web con tu nombre. Hasta cinco páginas, se ve bien en el móvil, tiene formulario de contacto y las páginas legales que un sitio público necesita. Dos rondas de cambios. El dominio queda a tu nombre, no al mío.
El signo con el que se reconoce el sitio y, si hace falta, el programa. Logo en vector y en imagen, a color y a una tinta. Si el encargo es la identidad completa, van también los colores, las letras y una hoja de cómo se usa. Dos propuestas, no veinte.
Un programa para un trabajo concreto: apuntar, calcular, guardar, avisar. Se escribe antes qué hace y qué no hace. La primera versión cubre un proceso, el que duele de verdad, no un panel con botones de más.
Un mundo de juego que sigue cuando apagas el ordenador. Permisos, panel y el mundo guardado. Se monta el juego del encargo.
La misma web, instalable, o una app que entra en las tiendas. También un programa de escritorio cuando el trabajo es del ordenador y no del navegador. Las cuentas de Apple y de Google las paga quien publica.
La web puede quedarse alojada. El cuidado mensual es una copia y un cambio de texto, sin permanencia. Si es una app en el servidor, alguien la levanta si se cae. Lo que no entra en eso se dice antes, no a mitad de mes.
Los importes están en Servicios. Si lo tuyo no cabe en ninguna ficha, se habla en Contacto antes de empezar.