Proyectos

Qué se puede encargar

No hay una lista de nombres ajenos. Hay tipos de trabajo, con lo que entra en cada uno. El precio está en Servicios.

Ciudadela sobre el agua al atardecer

Presencia

Una web con tu nombre. Hasta cinco páginas, se ve bien en el móvil, tiene formulario de contacto y las páginas legales que un sitio público necesita. Dos rondas de cambios. El dominio queda a tu nombre, no al mío.

Torres de la ciudadela al anochecer

Marca

El signo con el que se reconoce el sitio y, si hace falta, el programa. Logo en vector y en imagen, a color y a una tinta. Si el encargo es la identidad completa, van también los colores, las letras y una hoja de cómo se usa. Dos propuestas, no veinte.

Sala de piedra con la estatua y la lanza

Sistemas

Un programa para un trabajo concreto: apuntar, calcular, guardar, avisar. Se escribe antes qué hace y qué no hace. La primera versión cubre un proceso, el que duele de verdad, no un panel con botones de más.

La ciudadela vista desde lejos

Servidores

Un mundo de juego que sigue cuando apagas el ordenador. Permisos, panel y el mundo guardado. Se monta el juego del encargo.

Luz de oro sobre las torres

En el móvil y en el escritorio

La misma web, instalable, o una app que entra en las tiendas. También un programa de escritorio cuando el trabajo es del ordenador y no del navegador. Las cuentas de Apple y de Google las paga quien publica.

El suelo de la sala reflejando el fuego

Después de entregar

La web puede quedarse alojada. El cuidado mensual es una copia y un cambio de texto, sin permanencia. Si es una app en el servidor, alguien la levanta si se cae. Lo que no entra en eso se dice antes, no a mitad de mes.

Los importes están en Servicios. Si lo tuyo no cabe en ninguna ficha, se habla en Contacto antes de empezar.